viernes, 6 de junio de 2014

EL SILENCIO



El silencio clama silencio, como si esa voz tácita hiciese del corazón su alimento. El silencio es pan de las almas abismadas y bonanza en el cansancio. Es el espejo en aguas profundas y la conmoción frente a las distancias. Al arribar el atardecer, la ciudad lentamente se apaga, o tal vez es el latido de la luna ahuecándose en nuestras miradas. Como aquello que embelesa, el silencio bienhechor, es una inmensidad que cabe en el pestañeo de un instante encantado.

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